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Un motor con los ocho cilindros
- By El editor
- Published 08/14/2007
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Un motor con los ocho cilindros
Henry Ford, tras haber alcanzado el éxito, suscitó mucha envidia. La gente creía que, por un azar de la suerte, por la ayuda de amigos influyentes, por su talento o por cualquier otra cosa en que pudiera consistir el «secreto» de Ford, es decir, por estas cosas, Ford había alcanzado el éxito. Y no cabe duda de que algunos de estos elementos desempeñaron un papel. Pero había algo más. Tal vez una persona de cada cien mil conociera el verdadero motivo del éxito de Ford y es posible que estas personas se avergonzaran generalmente de hablar de ello a causa de su sencillez. Un vistazo a la forma de actuar de Ford nos ilustrará el «secreto» a la perfección.
Hace años, Henry Ford decidió desarrollar el ahora célebre motor conocido como V-8. Quería construir un motor con los ocho cilindros fundidos en un solo bloque. Dio instrucciones a los ingenieros en el sentido de que proyectaran semejante motor. Los ingenieros afirmaron como un solo hombre que era de todo punto imposible fundir un bloque de motor de ocho cilindros en una sola pieza.
«Háganlo de todos modos», les dijo Ford. «Pero es que no es posible», replicaron ellos. «Pongan manos a la obra -les ordenó Ford- y sigan esforzándose hasta que lo consigan, no importa el tiempo que haga falta.»
Los ingenieros pusieron manos a la obra. No tenían más remedio que hacerlo, si querían seguir perteneciendo al equipo de la Ford. Transcurrieron seis meses sin que lo lograran. Transcurrieron otros seis tampoco lo consiguieron. Cuanto más lo intentaban, tanto más «imposible» parecía.
A finales de año, Ford se puso en contacto con sus ingenieros. Una vez más, éstos le informaron de que no habían sido capaces de cumplir sus órdenes.
«Sigan trabajando -les dijo Ford-. Lo quiero y lo tendré. »
¿ Y qué ocurrió?
Pues que, como es lógico, fabricar el motor no era imposible en absoluto. El Ford V-8 se convirtió en el automóvil de éxito más espectacular en carretera, permitiendo a Henry Ford y a su empresa adelantarse tanto a sus competidores más próximos que éstos tardaron años en darles alcance
Hace años, Henry Ford decidió desarrollar el ahora célebre motor conocido como V-8. Quería construir un motor con los ocho cilindros fundidos en un solo bloque. Dio instrucciones a los ingenieros en el sentido de que proyectaran semejante motor. Los ingenieros afirmaron como un solo hombre que era de todo punto imposible fundir un bloque de motor de ocho cilindros en una sola pieza.
«Háganlo de todos modos», les dijo Ford. «Pero es que no es posible», replicaron ellos. «Pongan manos a la obra -les ordenó Ford- y sigan esforzándose hasta que lo consigan, no importa el tiempo que haga falta.»
Los ingenieros pusieron manos a la obra. No tenían más remedio que hacerlo, si querían seguir perteneciendo al equipo de la Ford. Transcurrieron seis meses sin que lo lograran. Transcurrieron otros seis tampoco lo consiguieron. Cuanto más lo intentaban, tanto más «imposible» parecía.
A finales de año, Ford se puso en contacto con sus ingenieros. Una vez más, éstos le informaron de que no habían sido capaces de cumplir sus órdenes.
«Sigan trabajando -les dijo Ford-. Lo quiero y lo tendré. »
¿ Y qué ocurrió?
Pues que, como es lógico, fabricar el motor no era imposible en absoluto. El Ford V-8 se convirtió en el automóvil de éxito más espectacular en carretera, permitiendo a Henry Ford y a su empresa adelantarse tanto a sus competidores más próximos que éstos tardaron años en darles alcance